Zimmer y Gerrard recogiendo un premio

Zimmer y Gerrard

Y una vez más encontramos detrás de una grandiosa BSO la mano de Hans Zimmer. Ridel Scott no pudo estar más acertado a la hora de encargar poner música a uno de sus proyectos más ambiciosos y mejor recibidos por el público y la crítica. Zimmer combina su talento con el de Lisa Gerrard en algunas composiciones, como Now we are free.

La película fue galardonada con 5 Óscars: mejor película, mejor actor principal (Russell Crowe), mejores efectos visuales, mejor sonido y mejor diseño de vestuario.

La banda sonora es una de las más completas en cuanto a los sentimientos que transmite. Tenemos traks que transmiten nostalgia por la lejanía del hogar y los seres queridos, amor, ansia de libertad, esperanza, lucha, honor, venganza, y hasta miedo. Además, la música se complementa a la perfección con la imagen. El resultado es un torrente de emociones que involuntariamente estalla al ver el filme.

Lista de la edición discográfica de su bso:

01 Progency
02 The Wheat
03 The Battle
04 Earth
05 Sorrow
06 To Zucchabar
07 Patricide
08 The Emperor is Dead
09 The Might Of Rome
10 Strength and Honor
11 Reunion
12 Slaves to Rome
13 Barbarian Horde
14 Am I Not merciful?
15 Elyseum
16 Honor Him
17 Now we are free
 

Y aunque me resulta muy complicado escoger una canción como representativa de Gladiator, dejo este fragmento de Honor Him, lleno de fuerza y emoción:

Suceso histórico de alto relieve, miles de personas que pierden la vida y una preciosa historia de amor de por medio en la que las circunstancias se interponen entre los enamorados (típico). Son los ingredientes que en su día utilizó Titanic (1997) y que 4 años después retomó Michael Bay para la versión de Hollywood de los sucesos del 7 de diciembre de 1941: el ataque japonés al simbólico puerto estadounidense.

Si los ingredientes se mezclan bien el resultado es un éxito. Titanic lo fue, y Pearl Harbor repite patrones. Vuelven a encabezar el reparto los actores de moda del momento, como son Ben Affleck y Josh Harnett. Para más innovación y emoción, la parte sentimental cuenta con un triángulo amoroso, una historia que sabe tocar la sensibilidad más profunda del espectador.

¿Y dónde está la diferencia que hace que Titanic sea más recordado? Muchos serán los factores, pero el que se analiza aquí es la banda sonora. Cierto que el tema principal es interpretado por Faith Hill, al estilo de Celine Dion. Sin embargo, la equilibrada mezcla entre acción-amor se rompe en su edición discográfica  de la BSO, donde se puede concluir que estamos “escuchando” una película de amor.

El compositor Hans Zimmer brilla con muchísima fuerza en los pocos temas que se dedican a los momentos de la guerra, en los que son mera descripción de los acontecimientos. Es el caso de Attack:

 Los temas de amor transmiten una dulzura y emoción contenida tan grandes que pueden ayudar a que el espectador “eche la lagrimilla”. Aquí entra Tennessee:

No es la calidad musical lo que se pone en tela de juicio (que por cierto, es de las más grandes del panorama actual gracias a compositores como Zimmer), sino la preponderancia de unos temas sobre otros.