¿Qué tienen en común E.T. y Darth Vader? ¿o Indiana Jones con Superman? Quizás sería más fácil preguntar ¿sabrías tararear la melodía de películas como E.T.: El extraterrestre, La Guerra de las Galaxias, la saga de Indiana Jones o Superman? Estas películas y muchas otras que forman parte de la Historia del cine se identifican rápidamente con un acorde, con las primeras notas de una partitura.

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Muy pocos pueden y muy pocos lo han conseguido. El padre de estas bandas sonoras que se recordarán siempre es John Williams, el compositor vivo que más veces ha sido nominado al Óscar (¡nada menos que 45 y ganando en 5 ocasiones!). El estadounidense es uno de los maestros de la música del cine más reconocidos mundialmente. Ha realizado, sin contar con la música para televisión, la banda sonora de más de 100 películas entre las que se encuentran (además de las citadas anteriormente): Tiburón, Parque Jurásico, La lista de Schindler, Memorias de una geisha, la saga de Harry Potter, El violinista en el tejado, El imperio del Sol, Solo en casa, Hook, El patriota o Minority Report.

Más información de este maestro entre maestros en su página oficial: www.johnwilliamscomposer.com

Ruidos fantásticos

28/12/2008

En una entrevista reciente, Ben Burtt (creador de las voces de Star Wars, E.T. o Wall.e) desvela cómo nacen los sonidos de algunos de los personajes del cine, sonidos que integran las bandas sonoras de las películas.

El diseñador de sonido y ganador de cuatro Óscar lleva 30 años inventando cómo suenan lugares y personajes imaginarios. Siempre lleva una grabadora en el bolsillo, de la que han salido los ruidos de R2D2, el látigo de Indiana Jones o el siseo de Alien.

 

 

Para crear el sonido y el lenguaje de R2D2, el quión especificaba que sus pitidos debían sonar al lamento de un niño. Grabaron decenas de bebés, pero no resultaban creíbles. Finalmente, se basaron en las imitaciones que los adultos hacían.

Uno de sus casos más complicados fue hacer que E.T. roncara cuando cae enfermo. Burtt se dio cuenta de que la solución estaba en su casa. Grabó a su mujer (que en ese momento padecía gripe) mientras dormía, y ella se conviertió en en entrañable extraterrestre.

Su último reto ha sido poner sonido al universo del robot Wall.e, en una película en la que durante 40 minutos no hay diálogos. Tres años de trabajo y la ayuda de la informática han hecho posibles el éxito de este proyecto. Sólo para la voz de Wall.e usó más de 2.600 sonidos, entre los que se incluyen patitos de goma, silbatos, maquinillas de afeitar, muelles, un ‘punch’ de boxeo e incluso la propia voz de Burtt. Una vez que conseguían el ruido base, grababan su voz con la entonación humana que tendría, para luego aplizar las curvas sonoras. Así podían expresar la tristeza o alegría del robot.

La ciencia ficción para este diseñador no está tan lejana. Sólo hay que prestar atención a los ruidos que nos rodean y ponerles ritmo o tono adecuados. Poca tecnología y mucha imaginación.